miércoles, 22 de octubre de 2008

UN CAMINO DE NUBES



...Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Luis García Montero

LA MANO SE EXTIENDE



La mano se extiende,
pero a mitad de camino
la detiene una imagen.
Y se marcha entonces con ella,
no para poseerla
sino tan sólo para entrar en su juego...

Roberto Juarroz

EL REGRESO AL RÍO



...Desde la orilla, hacia adentro de sus aguas, el devenir de la magia, la belleza, la constelación de las palabras. Afuera, a espaldas del poema,la búsqueda de la verdad, el discernimiento entre el bien y el mal, los hombres y sus instituciones, el fervor por la moral y la justicia: esa religión que pocos profesan. Entonces, el regreso al río, donde todo es leve, donde nada es estable, donde ni siquiera se necesita juzgar...

César Bisso
(Apuntes sobre la creación)

ORILLAS DEL TIEMPO



...Para el hombre no hay puerto, no hay orillas del tiempo,
fluye mientras pasamos.»

Tiempo adusto, ¿es posible que estas horas divinas
en que amor nos ofrece sin medida la dicha
de nosotros se alejen con la misma presteza
que los días de llanto?

¿No podremos jamás conservar ni su huella?
¿Para siempre pasados? ¿Por completo perdidos?
Lo que el tiempo nos dio, lo que el tiempo ha borrado,
¿no lo va a devolver?

Alphonse de Lamartine
El Lago

SI SUBIERA A LAS CUMBRES



...Mi pueblito es muy chico.
Así deben ser todos los pueblos chicos del mundo.
Por la calle de mi casa veo pasar la vida;
La desgracia, el amor, la humildad, los borrachos...
Pero creo que nadie piensa en nadie.
Nadie sale de sí mismo.
Todos casi todos, están ahogados en ellos mismos 
y es necesario cambiar.
Aquí sigue todo igual...

Si subiera a las cumbres, estoy seguro, vería pasar los años 
como esos perros que acezando y husmeando el miedo 
pasan interminablemente ocupados en sus sensaciones 
y eso no puede ser, ¡no puede ser!

Jorge Calvetti
"Maimará"

SU ÚNICA FLOR



El cielo se desintegra y se transforma en polvo,
La gran tierra se vuelve apacible y nadie puede verla.
El árbol seco hace que florezca bruscamente su única flor.
Llamando de nuevo una primavera más allá de la historia.

Enseñanza de Daichi al samurai Kikuchi en la nieve

CON PUAS EN LAS ALAS



...Hoy he vuelto a mis lares;
al remanso donde se queda el tiempo.
Regresé jubiloso a donde estaba
tantas lunas atrás con mi dialecto,

y miro el diapasón de mi guitarra
como a una escala de llegarme adentro,
y encuentro ¡al fin! intactas mis palabras
sobre la cicatriz de los conceptos.

Ya estoy en mi, y ascenderé mañana
rojo de sol naciente, pecho adentro,
con la misma pasión que por el alba
se despierta clarín el teru- teru!

Resurgiré con puas en las alas,
de este colmo de grillos en silencio,
de este dialecto líquido que pasa
con resaca de estrellas junto al ceibo!!

Osiris rodríguez Castillos
"Canción para las púas de mis alas"

A LA FLOR DEL CIRUELO



Oda a la Flor del Ciruelo

Viento y lluvia despiden a la primavera que parte,
la nieve que revuela, saluda su retorno.
Sobre el peñasco, donde inmensos carámbanos imperan,
se abre todavía una flor llena de gracia.

Llena de gracia, mas no pretende para sí la primavera,
se contenta con anunciar su presencia.
Cuando las flores de la montaña se abren plenamente,
se la encontrará en medio de todas ellas riendo.

Mao Zedong Diciembre 1961

Y EL CABALLO MIRA


...El caballo era un caballero, no puede decirse otra cosa.
Dicen que galopaba como noticia que va corriendo
a propagar la prosperidad, como un mensaje
del rojo del verano.
Y nadie lo escuchó sino la fuente, nadie supo su signo
ni su símbolo,
nadie quiso saber sino la fuente de aquel caballo color hoja seca.
En el interior de un verso sueco descansa de su soledad
y ahora ha negado a este poema antes del amanecer
con grandes ojos semejantes a los de un antiguo profeta,
con ojos que no se preguntan si fue dios quien hizo la
muerte,
con grandes ojos elevados
a la categoría de potencias.
Sueño y sendero, sangre y oscuridad
que suenan como campanadas.
Hacia dónde vuelan. De su paso no queda
vestigio alguno. Y el caballo -desde la noche- mira y aprueba
no los ojos de la desapacible
sino la última luz de una brizna de hierba.

Blanca Andreu

SAN SALVADOR DESCANSA


Ahora duerme
San Salvador descansa,
pronto la lucha.

Jorge Zanguitu Fernández
(Haiku)

PASA LA VIDA


Pasa la vida
San Salvador camina,
vuelve el calor.

Jorge Zanguitu Fernández
(Haiku)