domingo, 28 de diciembre de 2008

AL IR CAYENDO LA TARDE



Anocheciendo Zambas

Cuando se duerman las flores
recostándose en sus tallos,
qué pena tendrá mi pena,
si tú no estás a mi lado.

Qué llanto tendrán las flores
al ir cayendo la tarde,
si no te ven en mis brazos
y te imaginan distantes.

No te vayas, te lo ruego
quiero tu pelo, tus manos,
el arroyo de mi sangre
te está buscando, buscando.

Los sueños que tú me diste
se están volviendo palomas
y este río de mi cuerpo,
se va enredando en las sombras.

Un ansia de flores nuevas
forman tu nombre y el mío;
por ser mujer sos la tierra,
y yo por hombre soy río.

A. Cufré - Waldo Belloso